Fecha: 18 febrero, 2026

La tordesillana, de 29 años, se pondrá en el papel de la hija de los Reyes Católicos el próximo 7 de marzo en el Día de la Reina, una responsabilidad que asume “emocionada” y con el objetivo de “dar la talla y disfrutar de la oportunidad de representar a una figura tan importante para Tordesillas”

Aún con las mariposas revoloteando en su estómago, y una sensación “indescriptible” de “emoción, orgullo y nervios”, Cabiria Pérez es, desde hace poco más de una semana, la reina Juana I de Castilla y la encargada de meterse en la piel de esta monarca en el Día de la Reina que tendrá lugar el próximo 7 de marzo. Un papel que la joven de 29 años aún está asimilando, ya que para ella “poder dar vida a Juana y lo que ella representa para Tordesillas es toda una suerte”.

Y es que Cabiria está cumpliendo el sueño que tenía desde niña, ya que “aunque no recuerdo el momento exacto de decir: quiero ser la reina Juana, algo dentro de mi me dice que siempre he querido meterme en su piel y vivir lo mismo que ella cuando llegó a la villa”. Y en esta línea el trabajo que las cuatro candidatas tuvieron que presentar para postularse fue “muy interesante” para ella y le hizo “aprender mucho y tener más ganas aún de ser Juana”. “Teníamos que hablar sobre el trayecto desde Burgos a Tordesillas y de por qué fue nuestra villa el elegido y qué características tenía en ese momento; algo que me ha parecido muy ilustrativo y que es una forma bonita no solo de saber lo que trajo a Juana hasta aquí, sino también de conocer el legado del pueblo en el que he nacido y crecido”.

Aunque admite que nunca ha formado parte de la recreación, la historia de Juana “siempre” le ha interesado, y durante algunos años ha formado parte de la representación sobre la monarca que se hace en las Casas del Tratado. “Mi madre es asidua en esta actuación y yo también he formado parte algún año, entonces de alguna manera tengo interiorizada la vida de la reina”. Eso sí, tiene claro que después de este año no quiere perder la costumbre y, una vez pasado su reinado, buscará la forma de participar de otro modo en próximas ediciones.

En cuanto a su papel como la hija de los Reyes Católicos, revela que “escenificar las sensaciones que ella sintió va a ser complicado”. “Juana tuvo una vida muy intensa, y aunque se la ha callado mucho, tenía mucho que decir. Como tordesillana es todo un símbolo, para mí y mi pueblo, y enfrentarme a algo que he visto desde niña, tengo tan interiorizado y significa tanto para todos los vecinos, va a ser un momento muy especial en el que espero dar la talla”.

A pesar de estar nerviosa, pues en su caso, no ha montado a caballo nunca, también está “tranquila”, pues desde el Centro de Iniciativas Turísticas “me han dado mucha confianza y estoy deseando comenzar con los ensayos”.

Y es que a la joven le espera un mes intenso de ensayos y preparativos antes del gran día, cuando se convierta en Juana y de vida a la gran llegada. Aunque si tuviera que quedarse con un momento en la representación, apunta a que, “a diferencia de muchas personas, que prefieren la llegada a la Puerta de la Villa y el paseo hacia el féretro, yo me quedo con el final, cuando Juana está al pie de las escaleras, suena esa música y finalmente se escucha el portazo. Se me pone la piel de gallina cada vez que lo veo y solo con pensarlo, así que cuando lo viva será aún más intenso”.

Así, Cabiria espera con “muchas ganas” que llegue el Día de la Reina, y como consejo para sí misma se dice que “disfrute”. “Esta es una experiencia que, literalmente, van a ser dos horas y una vez en la vida, pero merece tanto la pena que estoy desenado que llegue. Así que quiero disfrutar cada momento y ser consciente de lo que estoy viviendo, de que ese día voy a tener la suerte de ser yo quien esté en el caballo, representando a Juana y lo que ella significa para nuestro pueblo, y ese es el mejor regalo que como tordesillana te pueden hacer”.

Fotografía: Diego Rayaces / Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas