Fecha: 24 marzo, 2026

Don Guillermo Camino ha sido el párroco encargado de inaugurar este 2026 la Semana de Pasión, y con un discurso centrado en el agua y su simbolismo en la localidad ha tratado de “incentivar la implicación de los vecinos en esta celebración”

Desde que en 2007 iniciara su camino pastoral en Tordesillas, la Villa del Tratado se configuró como un lugar “muy especial” para Guillermo Camino. Su interés por la localidad comenzó años antes, durante su período universitario -pues la historia y la producción artística custodiada en el pueblo llamaron su atención-, pero el vínculo real se formó cuando se convirtió en el párroco oficial del municipio durante más de tres años. Aquí, Camino pudo oficiar su primera Semana Santa, y casi veinte años después de aquellas primeras experiencias, regresa este 2026 como pregonero y encargado de inaugurar esta celebración religiosa.

Guillermo Camino, que en la actualidad es consiliario de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Valladolid y delegado de religiosidad popular, recuerda su primer Triduo Pascual en el municipio con “emoción”, pues, para él, “aquellas primeras veces están ligadas a San Pedro, Santa Clara, el Carmelo y el Montico”. “En Tordesillas realicé el primer lavatorio de pies, la primera vez en custodiar el Monumento, la primera vez en desnudar la cruz el Viernes Santo y en ofrecer a Cristo como árbol de vida, y la primera vez en entonar el canto pascual con la mayor alegría de la vida”.

Recuerda, además, que algunas de las procesiones que hoy son asiduas en estos días comenzaban, por entonces, al igual que él, su etapa inicial, y sin dudarlo se implicó en ellas “participando y poniendo en valor el interés de los tordesillanos por dar continuidad a un programa de celebraciones, actos y procesiones denso”. Y es que la Pasión y Pascua de Jesús son para este sacerdote una celebración “que siempre me ha cautivado por el arte procesional y espiritual que implican”.

Como pregonero de la Semana Santa 2026 del pueblo que lo vio dar los primeros pasos como párroco es, para don Guillermo, “un honor” inaugurar estos días de silencio y recogimiento. Según admite, “pregonar es animar y proponer, combinando cierta poética y sentimiento”, y en esta línea y tomando el signo del agua incluido en los relatos de Pasión y Pascua y lo que esta simboliza en Tordesillas a través del río Duero, el pasado sábado centró sus palabras en este elemento, “evocando al propio Duero y relacionándolo como lazo que vincula poblaciones de manera física y religiosa”.

Para este eclesiástico, estas fechas son también “una oportunidad de encuentro para creyentes y no creyentes que se emocionan con el paso de las imágenes y se unen a través de ese sentimiento de exaltación que se transmite en estos días”. Por ello, en su discurso del pasado sábado, animó a los vecinos y visitantes a “implicarse y sentirse parte de esta acción colectiva, hacerles ver lo que la Pascua significa y dar valor y sentido a este signo de nuestra identidad cristiana”.