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Multitudinaria afluencia en la llegada de la reina Juana I a Tordesillas

La decimocuarta edición de esta celebración organizada por el Centro de Iniciativas Turísticas del municipio contó con hasta 300 vecinos que recrearon el suceso histórico de la llegada de la reina en el año 1.509

Un extraño cortejo, entraba por la vía de Tordesillas el 4 de marzo de 1.509. Quinientos siete años después desde que Juana I, reina de Castilla y princesa heredera de Aragón  llegará a la villa de Tordesillas. Junto a ella, el féretro con los restos mortales de su esposo, Felipe I, rey de Castilla, archiduque de Austria y duque de Borgoña, fallecido dos años y medio antes en Burgos.

Desde el Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), en colaboración con el Ayuntamiento de Tordesillas, son en total 14 las ediciones que se llevan conmemorando la entrada del cortejo y la reina en el municipio. Este año, y como marca la tradición, doña Juana arrancó su camino a las puertas de la Villa, iniciándose así un “viaje” al siglo XVI, alternado con las actuaciones simultáneas en diferentes lugares del Casco Histórico . La encargada este 2017 de dar vida a la Reina Juana I de Castilla ha sido Nerea Fernández Rico. Junto a Nerea, la pequeña María Victoria Esteban Monroy fue la encargada de representar a la hija de Juana, Catalina de Austria.

Sobre las 20 horas, Doña Juana cruzaba la Puerta de la Villa, junto al Torre de Sila, bajo la protección de sus Monteros de Espinosa y bajo la tutela de su hija Catalina, a la que además acompañan sus damas de compañía, su padre Fernando el Católico y los numerosos monjes que custodian el féretro de Felipe El Hermoso con antorchas.

Por orden de Hernando de Tovar, capital de los Monteros, el séquito con la reina continuó su camino, donde varios actores representaban el revuelo del vecindario, que por aquel entonces supuso la llegada de la reina.

Ya en la Plaza Mayor se vivió uno de los momentos claves de esta celebración, donde Juana I duda de las intenciones de su padre y ordena que quiere volver a Burgos. Fernando el Católico trata por tanto de convencer a su hija de que se quede en Tordesillas como finalmente accede. Tras este acto,  el séquito hizo su última parada en el Palacio Real, lugar donde la reúna recuerdas sus vivencias más dolorosas. En la escenificación se representa la vida y la muerte de Felipe.

En total han sido cerca de 300 actores caracterizados, los que han recreado a la perfección este acontecimiento, que como años atrás, sigue atrayendo y a millares de visitantes gracias a su vistosidad. Si sorprendente fue esta llegada, aún más lo acabaría siendo el hecho de que la residencia de la reina se fijase en le villa durante 46 años, donde permaneció hasta su muerte en 1555.

 

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