Fecha: 7 enero, 2026

Miguel Ángel Villa y José María Pascual repasan los primeros años de andadura de un club que ha hecho historia y que ha pasado de entrenar en un estadio de tierra y piedras a jugar la Copa del Rey.

El amor por el fútbol y la intención de incentivar el deporte fueron el saque inicial que puso el esférico en juego en el partido de vida del Atlético de Tordesillas. Un pase que protagonizó el por entonces médico local, Miguel Ángel Villa, y que, junto a distintos aficionados y el apoyo de José María Pascual, marcó el comienzo de un equipo cuya historia aún se sigue escribiendo en los anales del club tordesillano desde hace casi sesenta años.

Y es que la crónica de la fundación del Atlético de Tordesillas comenzó con la unificación de los tres equipos existentes hasta entonces en el municipio en 1969; el Duero Club Fútbol, la Gimnástica Tordesillas y Los Golfos. Miguel Ángel Villa, primer presidente del club, recuerda que en su sentir de amante del fútbol comprendió que “tener tres equipos en un pueblo de 8.000 habitantes no podía llevarnos a conseguir nada”. Por ello, no dudó en movilizar a los aficionados y hablar con el alcalde de la época, Teodoro Rodríguez, para conseguir los apoyos suficientes y fusionar en un único equipo al trío futbolístico local.

Con el objetivo fijado, lo siguiente era dar nombre al recién estrenado equipo, y fue José María Pascual quien, en su condición de vicepresidente y como aficionado del Atlético Madrid, propuso que el nuevo nombre hiciera alusión al equipo madrileño y los colores de las camisetas fuesen un reflejo del mismo. Una tarea complicada esta última, ya que cuando Pascual fue a comprar las equipaciones -puesto que él fue el patrocinador inicial a través del Bar Castilla- la tienda no las tenía, y el primer partido del Atlético Tordesillas tuvo que jugarse con la equipación del Rayo Vallecano, para después dar paso a los colores rojiblancos y al escudo del equipo, que, a modo anecdótico, los fundadores rememoran como este no venía bordado en las camisetas, y las madres de los jugadores tenían que pegarlo a la tela con la plancha o “entretenerse en coserlo”.

Villa y Pascual sostienen que los comienzos fueron complicados, “sobre todo en el tema económico”, pero revelan que “las empresas del pueblo se volcaron con el equipo, aunque había que buscar más fuentes de ingreso”. Así, aprovechaban las fiestas de los barrios para montar una barra y sacar dinero para el club hasta que pusieron el bar en el campo con una caseta, “y cuando empezamos a poner el autobús, vendíamos a cinco pesetas las plazas libres a los vecinos que quisieran ir al partido con los jugadores”.

De este modo comenzó la andadura del equipo aficionado, que en los primeros años estaba entrenado por el cabo Marcos, miembro de la Guardia Civil de Tráfico, “quien los puso en forma y gracias a él ganamos nuestra primera Copa Presidente y la Liga de Aficionados en la temporada 74-75”. Asimismo, de aquella época recuerdan a jugadores destacados como Toñi Juez, Hermenegildo (Gildito), Nicolás o Fernando Morales. Fichajes que entrenaban en el campo de tierra de ‘La Vega’, un terreno duro en el que proliferaban las piedras y “preparaba a nuestros jugadores para todo”, comentan risueños, revelando que tal era su preparación que, en la final de la Liga Provincial del 75 -jugada en el antiguo campo de Valladolid, donde actualmente se ubica el Corte Inglés- “una ventaja fue que nuestro equipo ya estaba acostumbrado a jugar en un campo con piedras y mucha arena”.

Con la construcción del Estadio de ‘Las Salinas’ en el 82 también llegaron los cambios, no solo por la mejora considerable del terreno de juego, sino porque un año después Miguel Ángel Villa dejó su cargo como presidente y pasó el testigo a otro al que más tarde sustituiría José María Pascual, quien ostentó el puesto durante casi dos décadas. A partir de entonces el Atlético de Tordesillas amplió sus filas, sumando al equipo aficionado uno juvenil -cuyos jugadores salieron del colegio Pedro I-, a los que poco a poco se unirían equipos de todas las categorías hasta llegar a tener incluso una sección femenina.

Los éxitos progresivos y los ascensos se fueron sucediendo, y esa consecución de logros y el tesón de los jugadores ha traído al equipo hasta la actualidad, cuando ha jugado la Copa del Rey en ‘Las Salinas’, un hito histórico que los fundadores no podían creer cuando supieron la noticia. “Sentimos una emoción grandísima y pensamos que ojalá tener 30 años menos y vivirlo desde dentro del club como parte de la directiva”, apuntan, y concluyen con que “esto comenzó con nosotros, pero si ha llegado hasta aquí es gracias a los vecinos y su pasión por el fútbol, y solo deseamos que el Atlético de Tordesillas siga dándonos alegrías y siga escribiendo la historia del fútbol de nuestro pueblo”.