El año 1979 supondría la última subasta de las portadas, una de las tradiciones más ancestrales, cuyos ingresos para el Ayuntamiento ascenderían a 1.945.400 pesetas, siendo la número dieciocho la de mayor valor, por un importe de 78.000 pesetas.

Marcado por el coronavirus, Tordesillas vivirá este 2020 un septiembre diferente. Sin fiestas en honor a la Virgen de la Peña y de la Guía a causa de la pandemia, los vecinos de la localidad tampoco han podido vivir su noche mágica de las portadas. Una tradición única que se remonta a 1557, cuando la Plaza Mayor de la Villa se mudaba en una plaza de toros de formato rectangular convertida en el epicentro de la fiesta.

El ‘Día de las Portadas’ suponía la subasta de cada uno de los cuarenta espacios entre postes –portadas- que existían en la Plaza Mayor. El Ayuntamiento era el encargado de organizar dicha puja, y el dinero obtenido era destinado a sufragar los gastos de esos días festivos. La portada más pequeña era la 38, a la altura de la oficina de Pastelería Galicia, mientras que la 1 y la 4 eran las más grandes, a las puertas de la Calle de Santa María. Eso se debía a que eran las más altas y espaciosas, a lo que se sumaba que, durante la celebración de los festejos, daba la sombra.

Si alguien no cubría la cuota mínima de la portada, esta solía quedar en manos del Ayuntamiento. El tablajero –persona encargada de elaborar las portadas y que pujaba por ellas– alquilaba a las peñas y personas particulares los conocidos ‘palos’ de cada portada, donde poder presenciar los festejos de esos días. El año 1929 fue especialmente particular, pues el Ayuntamiento tuvo que realizar hasta tres subastas de las portadas al no llegarse a cubrir todas. El motivo: el crack económico mundial que hundió la economía, también la de Tordesillas, lo que obligó al Consistorio a realizar una rebaja del 25% de las portadas pendientes y las arrendadas.

La numeración arrancaba en el número uno. En la actualidad, este estaría ubicado a la altura de la correduría de Israel San José. Aún perdura alguna de estas marcas, como es el caso de la dieciocho, a la altura del restaurante Viky. Su formato cuadrangular y bajo sotechado de la plaza, permitía a los espectadores permanecer a resguardo en las tardes lluviosas de toros. Era muy habitual en los días previos, al inicio de las fiestas, ver a los tablajeros, montando sus asientos, mientras los más pequeños jugueteaban entre los palos.

Esta tradición perduró en el tiempo hasta 1979, último año en el que se subastaron las portadas con Don José Elías Pérez Barragán como nuevo regidor –elegido en las primeras elecciones democráticas-. El ingreso por las portadas fue de 1.985.400 pesetas, siendo la número dieciocho la que más valor alcanzó, con 78.000 pesetas y el vecino Fernando Sánchez Nieto como adjudicatario. La número ocho fue la de menor valor, con 28.000 pesetas a nombre de Juan José Carlos Belloso. Por los balcones, el Consistorio ingresó 143.500 pesetas, y por el arrastre, 3.700 pesetas. Los ingresos totales ascendieron a 2.815.279 pesetas.

1980 fue un año fatídico para Tordesillas, pues el derrumbe de la Plaza Mayor producido por los inmuebles de la Calle San Antolín 1-3, obliga a trasladar los festejos, que pudieron celebrarse al buen hacer del Ayuntamiento de Laguna de Duero, que un día antes de que terminaran sus fiestas, cedió su plaza portátil a la Villa. Las subastas del arrastre o la soldadesca es relativamente reciente, pues el primer documento que certifica que el Ayuntamiento recibe unos honorarios por prestar estos servicios data del 1947. La rivalidad “sana” entre las peñas llevó a que estas subastas fueran in crescendo con el paso de los años. En el caso del estradillo, se pagaba a personas del pueblo por realizar el espectáculo.

15 de agosto

El 15 de agosto es una fecha muy importante para la Villa de Tordesillas. En dicha data de 1552, se resuelve un pleito de la localidad con Medina del Campo por la jurisdicción de la finca y la ermita de la Peña, por la que esta pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Tordesillas.

Tanto la Peña como la festividad de San Roque se celebraron en sendas fechas hasta 1935. Al término de la Guerra Civil, en 1939, se pasó a celebrar la fecha del 18 de julio. El cambio de las fechas también vino promovido porque Tordesillas por aquel entonces era un pueblo agrícola, y en ese período era tiempo de recoger el cereal, algo que impedía el disfrute de la mayoría de los vecinos. A esto se sumó que, en 1704, el Ayuntamiento de Tordesillas recibió una herencia muy importante de Alonso Román del Castillo, donde se le pide que cada 8 de septiembre se debe celebrar una misa en la Iglesia de San Antolín.

Documentación: Antonio Benito.
Fotografías: Grupo Fotográfico Ayer y Hoy Tordesillas.

Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbH
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