Ubicado en la Plaza Roma, el establecimiento familiar fundado por Fermina Ribón ha prestado servicio a generaciones enteras de vecinos, siempre con la profesionalidad y el trato personalizado por bandera.

Frente al auge de las grandes superficies, Tordesillas cuenta con uno de esos establecimientos de alimentación familiares “de los de toda la vida”, donde la confianza, el trato cercano y la calidad de los productos han sido, década tras década, la principal garantía de futuro. Hablamos de Alimentación Mari Carmen, una tienda que cumple 75 años al servicio de los tordesillanos, a quienes ha prestado el mejor servicio generación tras generación. Ubicada en la Plaza Roma -antiguo corro San Pedro- la tienda tiene sus orígenes en el año 1945, cuando la señora Fermina Ribón, natural de Bercero, se trasladó a Tordesillas para poner en marcha su propio negocio bajo el nombre de ‘Ultramarinos Ribón’.

En los inicios, este era un establecimiento de alimentación y mercería, lo que antiguamente se llamaba un ‘colmado’, y ofreció sus productos durante los difíciles años de posguerra, cuando los tordesillanos acudían a pedir su octavo de litro de aceite junto con su cartilla de racionamiento. Años más prósperos llegaron, y en 1961, el menor de los hijos de Fermina, Isidoro, tomó las riendas del negocio tras casarse, el cual adoptó el nombre de Alimentación y Frutería Sanz Ribón. Así continuaría hasta 1996, año en que su hija, Mari Carmen, tomó el mando cambiando el nombre al actual. “El oficio viene de generación en generación”, apunta la actual gerente, quien recuerda cómo su familia vendía productos como telas, durante años, por los pueblos de la comarca o la capital.

Desde los comienzos, la oferta en alimentación se especializó en embutido, bacalao, legumbre o conservas -productos que continúan hoy en día, junto con los de matanza o droguería-. Por otra parte, la oferta en mercería -hilos, calcetines, medias o zapatillas- se fue perdiendo, con los años, para introducir la sección de frutería y panadería. La venta siempre era a granel, desde los primeros años, mientras que con el paso del tiempo la aparición de nuevas marcas y la demanda de los clientes ayudó a enriquecer el escaparate de Alimentación Mari Carmen. Paralelamente, otro de los servicios que surgió con los años fue la venta directa a domicilio, el cual continúan prestando, especialmente en el momento actual.

“Durante todos estos años han pasado muchas generaciones por aquí, hay clientes que incluso son la cuarta generación, como la familia Martín Martín”, señala Mari Carmen, quien cree que el principal potencial de su negocio viene del trato al cliente. “Intentamos siempre tener nuestra mejor sonrisa y dar un trato cercano, prestando nuestra opinión al cliente a la hora de comprar. Muchas veces la gente viene a que la escuches o a tener una charla más cercana que la que pueden tener en un supermercado o en una gran superficie, donde el trato es más impersonal”, señala Mari Carmen. A ello se añade la seriedad, profesionalidad y la oferta en productos de primera calidad.

Aunque la pandemia ha traído cierta incertidumbre al día a día, Mari Carmen espera mantener el negocio hasta su jubilación. “Quiero agradecer a todos los vecinos de Tordesillas y clientes el haber confiado en nosotros, así como a mi padre, Isidoro, por haberme transmitido sus valores y enseñanzas para poder aprender este oficio y dar la mejor experiencia y trato a los clientes”, concluye.

En las imágenes, Fermina Ribón, abuela de Mari Carmen y fundadora de la tienda ‘Ultramarinos Ribón’ en 1945, el germen del actual negocio familiar, e Isidoro Sanz, padre y predecesor de Mari Carmen.