Tras un año de investigación, el tordesillano publica las ‘Crónicas del Toro de la Vega’, donde se recogen, desde el año 1882, los principales hitos históricos que marcaron el desarrollo del torneo.

Después de realizar la primera película fotográfica sobre la historia del Toro de la Vega, en 2017, Antonio Benito disponía de un gran archivo documental y, sobre todo, una gran motivación para plasmar la historia del torneo sobre el papel. Así, y tras más de un año de trabajo constante en bibliotecas, archivos y hemerotecas, el tordesillano acaba de publicar un libro que recopila todos los detalles, año a año, y desde 1882, del ancestral torneo. Bajo el título ‘Crónicas del Toro de la Vega. Nuestra Tradición’, esta obra, editada gracias al Ayuntamiento de Tordesillas, pretende, según su autor, “servir de referente para las generaciones venideras, para que puedan conocer de primera mano cómo eran sus tradiciones”.

Lo cierto es que, durante el proceso de investigación, Benito ha encontrado innumerables detalles que se desconocían, hasta el momento, sobre el festejo. “La primera crónica detallada es de 1900, y, como curiosidad, la crisis económica de 1929 afectó a Tordesillas. Ese año el Ayuntamiento tuvo que hacer hasta tres convocatorias para sortear todo porque la gente no tenía recursos”, apunta el escritor.

El Torneo siempre ha salido adelante pese a sus detractores, y es que, sin ir más lejos, en 1931, y con la llegada de la República, “el gobernador civil de Valladolid denegó el permiso para la celebración, y entonces tuvo que interceder el general Queipo de Llano, a través del Ministerio de Gobernación, para que pudiera celebrarse”, señala Benito. Año tras año, sus crónicas narran con todo detalle la evolución económica del torneo, así como las ganaderías de los toros lidiados, algunas tan reseñables como la de Mariano Preciados o la de Juanito Carrero.

La peor época para el torneo fue, para Benito, la de los sesenta. Concretamente, y tal y como apunta su libro, en 1965 el desarrollo del festejo fue “un caos absoluto”. “Ello llevó a que el Gobernador Civil suspendiese el permiso durante cuatro años, hasta que, en 1970, el alcalde, entonces Teodoro Rodríguez, realizó una labor espectacular recuperándolo y regulándolo acorde a una normativa más seria”.

Con respecto al proceso que culminó, en 2015, con la prohibición del torneo con muerte, Benito se muestra muy crítico con “una parte política progre que, por un puñado de votos, se ha plegado a las exigencias de los antitaurinos”. “Hemos sido el conejillo de indias de un circo mediático demagógico”, apunta el escritor, quien cree que “la ignorancia es muy atrevida, y aquí se ha consentido que vengan a acosarnos. Es cierto que se podían haber cambiado algunas cosas, pero aquí hay incluso empresas que lo han pasado muy mal, se convirtió esto en un problema nacional sin necesidad alguna”. Benito cree que la prohibición “ha afectado al empleo del municipio, además de hacer un daño anímico y moral, pues las fiestas ya no se viven igual”.

Tras presentar su trabajo ante los vecinos, el tordesillano reconoce que “la acogida ha sido muy positiva, y veremos si hace falta publicar más ediciones”. A la hora de sacar adelante este libro, agradece la colaboración a Javier Campos, “cuyo archivo personal ha sido importante”, así como al grupo fotográfico ‘Ayer y hoy’, y, como no podía ser de otra manera, a su propia familia.

Fotografías históricas: Carvajal