Englobado dentro del I Congreso de Regadíos en Aguas Subterráneas, las tres administraciones junto con agricultores de la zona han criticado la utilización “limitativa cuando no prohibitiva” de las aguas subterráneas en el nuevo Plan Hidrológico del Duero.

Tordesillas ha sido el lugar elegido para el desarrollo del I C Congreso de Regadíos en Aguas Subterráneas y que ha contado con la colaboración de la Diputación de Valladolid y la Caja Rural de Zamora. El Parador Nacional ha sido el escenario elegido para este simposio para agricultores de la zona y que ha contado con la visita entre otros de Jesús Julio Carnero, El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, el Delegado Territorial, Augusto Cobos, además del alcalde de Tordesillas, Miguel Ángel Oliveira. La cita ha contado con cerca de dos centenares de asistentes que a lo largo de la mañana han podido intercambiar posturas en torno al nuevo Plan Hidrológico del Duero o los nuevos retos para el regadío en la región.

Desde el Ayuntamiento de Tordesillas, Miguel Ángel Oliveira, pidió a la CHD que “escuche las demandas de nuestros agricultores”, dado que “no solo se puede escuchar a las grandes eléctricas y a los ecologistas” y el campo “vive y trabaja con el agua”, lo que exige “una regulación y no una limitación”. El regidor también quiso hacer un agradecimiento a la administración provincial por apostar por Tordesillas para este tipo de actos, que dé cuenta de la importancia que tiene la localidad en el desarrollo de este tiempo de encuentros.

En el mismo sentido se expresó el presidente de la Asociación de Aguas Subterráneas de Castilla y León, Armando Caballero, que también señaló ante los medios que su asociación presentó alegaciones al Plan como hará la Junta o como hizo la Diputación de Valladolid, “pero hasta ahora no se nos ha tenido en cuenta”.

“Nos estamos organizando a través de las CUAS porque es la única modalidad o novedad que nos dejan para poder seguir rotando y trabajando en nuestras explotaciones”, afirmó Caballero, que agradeció el apoyo de las administraciones regional y provincial para “poder seguir funcionando” dado que el agua es “el centro de nuestras explotaciones”.

La otra entidad que ha presentado alegaciones al Plan Hidrológico del Duero es la Diputación de Valladolid, cuyo presidente, Conrado Íscar, aseguró que aunque no es de competencia provincial, se hace para “defender a la agricultura y la ganadería del ataque que están sufriendo en algo tan vital como el agua”.

Por ello, la Diputación constituyó un grupo de trabajo para hacer alegaciones con las que parar “un ataque más al mundo rural”, como definió el Plan Hidrológico, “en algo tan vital para la provincia de Valladolid y otras de la Comunidad como el agua para el sector primario”, elemento “fundamental para la supervivencia de nuestros pueblos”.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, Jesús Julio Carnero, pidió hoy a la Confederación Hidrográfica del Duero “incrementar el regadío y la capacidad de regulación” de las aguas superficiales y subterráneas ante el nuevo Plan Hidrológico del Duero porque “no pueden estar los ciudadanos al servicio del agua”, sino que tiene que ser esta la que esté “al servicio de la agricultura”.

Carnero expuso que la agricultura se encuentra “en un momento delicado y complejo” por la conformación del nuevo Plan Hidrológico del Duero, dado que el borrador del mismo “no atiende las demandas de Castilla y León de manera suficiente”.

En términos generales, según manifestó el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, porque el Plan “no mira de manera adecuada la capacidad de regulación de la cuenca” cuando Castilla y León cuenta con un nueve por ciento menos de superficie en regadío que la media nacional, lo que permite poder ampliar esa capacidad.

En ese sentido, Carnero aseguró que la Junta ha demandado a la CHD “que aparezca y se ejecute de forma más rápida todo lo que acontece con la capacidad de regulación del Órbigo y del Carrión”, así como que aparezca “porque no existe” la cuenca hidrográfica del Cega, la presa de Santa Teresa en la provincia de Salamanca y las balsas de Tordesillas.

“Nuestra Comunidad tiene margen de recorrido para incrementar el regadío y la capacidad de regulación”, insistió Carnero, señalando que esto incide “necesariamente” en las aguas subterráneas que suponen “un 30 por ciento de lo que se está regando en Castilla y León” pero que cuentan, según el borrador del nuevo Plan Hidrológico que se encuentra en consulta pública, “con una utilización limitativa cuando no prohibitiva”, que a juicio de la Junta “tiene que aparecer de manera reguladora de esas aguas”.

“Y la mejor manera de regularla es apoyando la utilización de las aguas subterráneas” a través de la aparición en el Plan de la cuenca del Cega, la presa de Santa Teresa y las balsas de Tordesillas, infraestructuras “básicas” que permiten tener agua “a lo largo de toda la temporada para que los agricultores puedan ejercer su actividad”.

Pidió por ello Carnero, y ante la situación “delicada” de las aguas subterráneas “desde el punto de vista regulatorio”, una solución que, a juicio del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, “no pasa solo, que también, por incrementar la actividad en 7.000 hectáreas” sobre el documento actual de nuevos regadíos, como pide la Junta, sino que también debe contener “un buen complemento en la capacidad de regulación y en la sostenibilidad que se tiene que dar en la utilización de las aguas subterráneas a través de las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS)”.

Carnero aseguró entonces que, para este fin, desde la Junta han “tendido la mano” a la CHD para ir de la mano en el nuevo Plan, si bien esta última aún no ha atendido sus alegaciones. “Pero hasta que no acaba un proceso, no pierdo la esperanza de que impere el sentido común”, especificó Carnero, reiterando que el agua “tiene que estar al servicio de los ciudadanos” y no al revés porque “si no, ¿para qué?”.

Por su parte, Cipriano García recordó que Caja Rural es una entidad financiera “absolutamente vinculada con la agricultura y la ganadería” y por ello consideró “una satisfacción” colaborar en un encuentro como el de hoy que reivindica “el regadío como materia prima fundamental de la riqueza que se genera en el campo”.