Cuentan las crónicas que en la noche del 18 de mayo de 1981 las campanas repicaron en Tordesillas. El Comité Regional de Unión de Centro Democrático (UCD) había apostado por la villa como capital de la futura Comunidad Autónoma de Castilla y León. El acuerdo parecía definitivo, ya que UCD, el partido que gobernaba en España, era ampliamente mayoritario en la Asamblea de Parlamentarios y Diputados encargada de elaborar el Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Castilla y León.   

Por su estratégica ubicación geográfica, en el centro del vasto territorio castellano-leonés, Tordesillas fue durante la etapa preautonómica escenario de diversos encuentros políticos, casi siempre en el Parador Nacional de Turismo. UCD y PSOE, los dos principales partidos, celebraron en sus salones diversas reuniones por separado, y también alguna conjunta mantenida de forma discreta aprovechando la reservada ubicación del establecimiento.

Pero la celebrada aquel 18 de mayo por la plana mayor de UCD de Castilla y León era de especial trascendencia para la villa. Entre los asuntos a debatir, estaba el de la capitalidad de la Comunidad Autónoma que se estaba gestando. Basándose tanto en esa estratégica ubicación como en su relevante pasado histórico, la UCD vallisoletana había propuesto Tordesillas como sede de las futuras instituciones autonómicas: las Cortes, la Junta de Castilla y León y su Presidente.

La decisión no fue unánime. La institución preautonómica, el Consejo General de Castilla y León, tenía su sede en Burgos y la UCD burgalesa aspiraba a consolidarse como capital de la comunidad.

En defensa de esa aspiración, los representantes burgaleses propusieron que en el texto del Estatuto no se fijara la capitalidad, remitiendo la cuestión a lo que determinara una Ley a aprobar por las futuras Cortes de Castilla y León. Sin embargo, el asunto se sometió a votación y la propuesta de Tordesillas fue aprobada por 35 votos a favor y 8 abstenciones.

Tordesillas, capital en el Anteproyecto de Estatuto

El 1 de junio de junio se reunía en Soria la Asamblea de Parlamentarios y Diputados, convocada para aprobar el texto base del Proyecto de Estatuto. Frente al texto propuesto por UCD, el PSOE presentó el suyo, que optaba por aplazar la decisión sobre la capitalidad hasta después de las elecciones autonómicas. Con esa posición, coincidente con la que había mantenido la UCD burgalesa, los socialistas consiguieron que el PSOE de León renunciara a su pretensión de presentar un texto alternativo que fijaba en la capital leonesa la sede de las futuras Cortes.

Sometidos a votación los textos propuestos por UCD y PSOE, el primero salió adelante por abrumadora mayoría: 151 votos a favor, 31 en contra y dos abstenciones. Tordesillas se confirmaba como futura capital y sede de las principales instituciones de la futura Comunidad de Castilla y León.

El 27 de junio se volvía a reunir la Asamblea, en esta ocasión en Salamanca, para resolver las enmiendas parciales presentadas al texto aprobado en Soria. Varias de las enmiendas presentadas se centraron en el siempre controvertido asunto de la capitalidad y las sedes de las instituciones autonómicas. Los representantes de la UCD burgalesa volvieron a la carga reclamando la capital para Burgos, aunque dejando abierta la posibilidad de que las futuras Cortes fijaran las sedes de las instituciones. Y en esta línea, el PSOE propuso una distribución ubicando la Junta en Valladolid, las Cortes en León y el Tribunal Superior de Justicia en Burgos.

Sin embargo, ninguna de estas enmiendas prosperó y, tras diez horas de debates, el Proyecto de Estatuto fue aprobado por 139 votos a favor, dos en contra y 25 abstenciones, entre estas últimas las de todos los representantes socialistas. Era el anteproyecto de Estatuto que se remitía desde Castilla y León a las Cortes Generales y en el mismo Tordesillas se mantenía como capital de la futura comunidad autónoma.

Según las crónicas, aquel 27 de junio de 1981 las campanas volvieron a repicar en la villa, en contraste con lo que ocurrió en Burgos, cuyo ayuntamiento hizo ondear a media asta la bandera de Castilla y León. En las principales entradas del casco urbano el ayuntamiento hizo colocar carteles con la leyenda “Tordesillas, capital de Castilla y León”.

Se hunde UCD y se desvanece el sueño

El gozo de Tordesillas acabaría en un pozo meses después. El Congreso de los Diputados inició la tramitación parlamentaria del Estatuto, pero ésta se vio interrumpida el 31 de agosto de 1982, fecha en la que el Gobierno que presidía Leopoldo Calvo Sotelo disolvió las Cámaras para convocar las elecciones generales del 28de octubre de aquel año. El vuelco político que se produjo en dichas elecciones -mayoría absoluta del PSOE en el Congreso y en el Senado- dio al traste con el sueño que había vivido Tordesillas.

Reanudada la tramitación parlamentaria del Estatuto, UCD era un partido en trance de extinción y el PSOE revisó su posición. Renunció a la dispersión de sedes que había defendido en la Asamblea de Salamanca y volvió a su postura de remitir la decisión a una futura Ley a aprobar por las Cortes de Castilla y León resultantes de las primeras elecciones autonómicas. En este punto coincidía también Alianza Popular y únicamente la residual representación de UCD se mantuvo fiel a favor de fijar la capitalidad en Tordesillas. La batalla estaba perdida.

Tordesillas siguió figurando en el Estatuto, pero ya únicamente como lugar de celebración de la sesión constitutiva de las Cortes de Castilla y León, que, en efecto, se celebró 21 de mayo de 1983 en el Convento de las Claras. En el mismo escenario, dos días después, hubo una segunda sesión para elegir al primer presidente de la Junta de Castilla y León, Demetrio Madrid, quién se instaló provisionalmente en Burgos hasta su posterior traslado a Valladolid capital. Por su parte, las Cortes enseguida encontraron acomodo en el castillo de Fuensaldaña. El sueño de la capitalidad de Tordesillas se había esfumado definitivamente.