Centenares de personas disfrutaron este miércoles de una cabalgata que recuperó este año su tradicional recorrido, entre estrictas medidas de seguridad, y terminó con el recibimiento de los niños en el Ayuntamiento

Pese a la amenaza de lluvia que acompañó durante toda la jornada, las condiciones climatológicas permitieron finalmente que Tordesillas pudiera disfrutar este miércoles de su tradicional cabalgata de los Reyes Magos. Tras las recepción de cartas por parte de los pajes reales desarrollada este lunes y este martes, el evento volvía a la agenda de celebraciones navideñas en esta ocasión tras un año de obligado parón por la pandemia. Si ya el pasado año los más pequeños pudieron disfrutar de un recibimiento estático de sus majestades de Oriente en la Plaza Mayor, este año la comitiva real salió, en torno a las 18:30 horas -con media hora de retraso a la espera de que las precipitaciones amainasen-, desde el Puesto de Cruz Roja.

Centenares de personas de todas las edades pudieron disfrutar del recorrido de siempre, que atravesó las principales arterias del municipio, permitiendo evitar de esta manera aglomeraciones y garantizando el cumplimiento de las distancias de seguridad entre los asistentes. El uso de mascarilla fue la tónica general en un encuentro muy especial en el que, sin embargo, y por las exigencias de la situación sanitaria, no se realizaron paradas programadas ni se arrojaron caramelos a fin de evitar aglomeraciones innecesarias. Para cerciorarse del cumplimiento de todas las medidas durante las más de dos horas de evento, las fuerzas de seguridad, el personal municipal y los voluntarios de Protección Civil de Tordesillas permitieron el desarrollo de un estricto protocolo de control. Un trabajo puesto en valor desde el propio Ayuntamiento, organizador del evento.

La cabalgata contó de nuevo con la presencia de los Bomberos del parque de la Diputación de Valladolid, así como una representación de los alumnos y profesores del Centro Ecuestre de Tordesillas -con sus correspondientes ponis- y, como no podía ser de otra manera, de varios modelos del tradicional seiscientos, tan arraigados en este evento gracias a la Asociación de Amigos del Seiscientos. En las carrozas pudieron disfrutar del recorrido los niños y niñas participantes en los talleres de disfraces, que elaboraron sus propios atuendos, así como los integrantes del Taller Ocupacional Vicente del Bosque. Ni siquiera faltaron algunos fuegos artificiales para llenar de ambiente la comitiva.

Tras su amplio recorrido, el desfile culminaría en la Plaza Mayor. Una vez en este enclave, y una vez recibidos por el propio alcalde, Miguel Ángel Oliveira, los Reyes Magos saludaron a los vecinos que se acercaron para recibirlos, y dieron un discurso desde el balcón del Ayuntamiento en el que desearon unas felices fiestas para todos, pidiendo como principal deseo «el final de esta pandemia». Acto seguido, en una zona acordonada y acondicionada para la ocasión, sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar protagonizaron un encuentro con todos los niños y niñas asistentes. En medio de un escenario decorado junto al edificio Consistorial, y una vez realizaron una ordenada cola, los más pequeños de la casa pudieron acceder al recinto para hacerse una fotografía con su rey favorito, recibiendo además unos caramelos de manera personalizada.