El pintor Matías Marqués regresa, tras 42 años viviendo en Galicia, a su Tordesillas natal, donde reorientará su carrera artística hacia el plano musical

Pintor autodidacta, músico y amante de la cultura bodeguera, Matías Marqués ha encontrado siempre en los parajes castellanos y su cultura vinícola los elementos idóneos para crear sus obras. Sus trazos figurativos y abstractos han llegado a galerías de Nueva York, Frankfurt, Lille o Florencia, dando pie a su aparición en guías artísticas como Canard o la guía europea de Bellas Artes. Tras 42 años residiendo en Vigo, donde además ha puesto en marcha varios negocios hosteleros, el joven que despertó su faceta artística junto con su hermano con el dúo ‘Los Tritón’ regresa hoy a su Tordesillas natal para seguir reinventando sus obras en su estudio a la par que reorienta su faceta artística hacia el plano musical.

“Anhelaba volver”, confiesa Marqués, quien siempre ha mantenido contacto con sus amigos de la infancia, a pesar de tener la mitad de su familia en Galicia. Allí se formó y descubrió sus dotes como artista, enfocando su carrera hacia el plano profesional. “Tuve buenas críticas, y eso te anima a seguir”, afirma Marqués, quien vio evolucionar su estilo desde las acuarelas hasta el óleo pasando por el acrílico. “Un crítico amigo mío me dijo que en acuarela podía tener mucho éxito, pero me iba a encasillar”, afirma el artista, cuya inquietud innovadora le llevó a probar otros campos. “Siempre pruebo todo, puedo ponerme con una gama taurina o con la ribera sacra”, afirma Marqués.

La atmósfera de parajes imaginarios queda plasmada en cada una de sus obras, que siempre han tenido éxito de ventas. “No me gusta pintar lo que veo, me gusta darle mi toque personal”, afirma. En cuanto a su amor por la cultura vinícola, proviene de su padre, quien le inspiró para montar su propia vinoteca en Vigo. “Yo enseñé a Vigo a tomar vino”, bromea el artista, quien atesora una colección de 1.500 botellas de gran valor histórico. Entre ellas se encuentra el primer Vega Sicilia de 1915, además de los Château más importantes.

“Se pagaron 200.000 dólares por una botella de vino francés como las que colecciono”, afirma Marqués, quien planea poner en marcha una galería donde exponer sus botellas. Ante la pregunta de si se puede vivir del arte, el pintor cree que “antes se vendía más caro y mejor”, mientras que en la actualidad las dificultades obligan a bajar los precios. “La mayoría de los artistas no pueden vivir de ello, aunque el que es bueno acaba encontrando su espacio”, afirma Marqués.

Después de protagonizar, el pasado mes de abril, una muestra de su última colección pictórica en las Casas del Tratado, Marqués pretende retomar su faceta como músico a través de diversas actuaciones en directo, siendo la primera de ellas el próximo sábado 15 de julio en las Casas del Tratado. En ellas dará cuenta de su polivalencia a la hora de interpretar temas que van desde la música ligera italiana de los 70 al rock and roll de Elvis, el soul de Ray Charles, los boleros o incluso el flamenco. Vestigios musicales de la época en la que creció artísticamente este gran referente tordesillano.