El alcalde de Tordesillas critica el traslado del realejo de la Reina Juana y el Virginal de 1578, argumentando que “el entorno rural se defiende respetando su patrimonio”. El primer edil hace una llamada a la recogida de firmas y a la movilización ciudadana el próximo 24 de julio.

En apenas tres días, el traslado del realejo de la Reina Juana y el virginal de 1578 de Tordesillas ha pasado a convertirse de rumor lejano a conflicto de primer nivel entre instituciones. La noticia se daba a conocer el lunes, cuando desde el Ayuntamiento se hacía pública la “preocupación” por las informaciones existentes acerca de un posible traslado de ambas piezas de incalculable valor. Un día después, el alcalde, Miguel Ángel Oliveira, buscaba respuestas entre los representantes de Patrimonio y del ejecutivo regional, recibiendo la llamada de la propia presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos.

¿Cómo fue la conversación mantenida con Castellanos?

Mi obligación como alcalde es defender el patrimonio de todos los tordesillanos. De modo que estuve hablando con algunos interlocutores de Patrimonio en Castilla y León hasta que recibí la llamada de la propia presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos. En ella le expresé mi malestar ante el traslado permanente de las antigüedades, y  me dijo que todo era un malentendido, que las piezas volverían a Tordesillas una vez restauradas. Me dieron exactamente la misma respuesta que a la Subdelegación de Gobierno; me dieron su palabra y yo no tengo motivos para dudar de una institución como Patrimonio Nacional. Nuestra obligación institucional es mantener el orden público así que publiqué un comunicado desde el Ayuntamiento para explicar esta respuesta y tranquilizar a la población a petición suya.

¿Qué ocurrió esa misma tarde para que la situación diera un giro?

Esa misma tarde Patrimonio Nacional estuvo llamando a los medios de comunicación para decir que la presidenta no había dicho ciertas cosas. Si no tienen coordinación entre ellos es su problema, pero no pueden desdecirse de lo que me han comunicado a mí. No pueden decir una cosa y después desmentirlo acudiendo a la prensa para que publiquen otra versión. Es una falta de respeto a mí, al municipio y a la verdad. Desde el Ayuntamiento de Tordesillas siempre ha habido y habrá lealtad con todas las instituciones, pero no se puede consentir faltar a la verdad y menos contaminar la información para quedar bien. No ha habido lealtad, porque sabían de sobra que las piezas no iban a retornar a Tordesillas.

El siguiente paso ha sido llevar el asunto directamente al Congreso…

En efecto, este mismo miércoles llamé a mis compañeros en el Congreso y el Senado y ya han registrado las tres preguntas para que nos aclaren y expliquen las intenciones que tienen con respecto a estas piezas. Por mi parte me niego a volver a hablar por teléfono con nadie para que después tergiversen las conversaciones. Tendrá que responder de este asunto el propio Ministerio.

¿Qué más pasos va a dar el Ayuntamiento para evitar el traslado?

El próximo viernes 24 de julio, con motivo de la celebración del pleno municipal, presentaremos una moción institucional para reclamar que las piezas no se muevan de Tordesillas. Ese mismo día, por la tarde, se organizará una concentración en la Plaza Mayor antes de presentar la moción, por parte de la corporación, a la que podrán sumarse los vecinos, siempre y cuando se respeten las distancias y las medidas de seguridad sanitarias. Queremos mostrar nuestra repulsa, y no estamos solos: nos están llamando muchas asociaciones de historia y musicología para apoyarnos. La gente está preocupada, porque esto toca a muchos sectores y no solo a nuestro municipio, están jugando con el patrimonio cultural de toda Castilla y León. Tenemos todo el derecho del mundo a que se nos oiga y a hacer ruido. Que quede constancia que el pueblo de Tordesillas se opone a esta situación.

¿Cómo se siente ante esta situación como alcalde?

Me siento engañado. Esto es un expolio; con soporte jurídico, pero un expolio. El propio subdelegado del gobierno también señaló que es un atropello. No es un tema político, están intentando desvestir un santo para vestir otro, y una vez más pagamos la factura desde el mundo rural. Nos quitan nuestras tradiciones y ahora también nuestro patrimonio. El entorno rural se defiende respetando su patrimonio, que es lo que fomenta nuestro turismo. ¿A qué van a venir en adelante los visitantes, si se llevan a Madrid uno de nuestros atractivos de interés turístico? No son maneras de apoyar al mundo rural, y va en contra del discurso que mantienen después para evitar la despoblación…

¿Considera que el traslado de piezas de otros puntos de España a Madrid va a suponer un problema generalizado?

Van a llevarse piezas de todas partes: El Escorial, Segovia… y no van a volver. Están saqueando el patrimonio de Castilla y León para visitarlo en Madrid, igual que se lo llevó Carlos V, de la misma manera. En el Real Monasterio de Santa Clara se fundaron las Cortes de Castilla y León, y hay que tener un respeto. Lo normal es que esto se hubiera consensuado con los Ayuntamientos o con la Junta, que no tenía ningún conocimiento de ello. Obviamente es legal y se puede hacer, pero no son las formas.

¿Qué hay detrás del proyecto del Museo de las Colecciones Reales de Madrid?

Quieren hacer un museo moderno enriqueciéndolo con el patrimonio de toda España. Esto va a causar daño incluso a la Casa Real, ya que no nos sentimos identificados con esta manera de trabajar. La función de Patrimonio Nacional es defender el patrimonio allá donde esté siempre que exista un lugar idóneo para exponerlo. Por nuestra parte disponemos ya de un lugar donde ya se exponen estos instrumentos, e incluso podemos ofrecer el edificio del Palacio de los Alderete si se prestan para hacer este nuevo museo. Por otra parte tenemos en Tordesillas a Joaquín Lois, uno de los mejores restauradores de órganos reconocido por Patrimonio Nacional y en el mundo entero. ¿Por qué no realiza él la restauración? Al final da sensación de que detrás de todo esto hay intereses, y no estamos dispuestos a bajar los brazos: nos mantendremos en contra de este traslado y haremos que se nos oiga.