El entrenador del Atlético Tordesillas busca seguir con la dinámica de la última temporada con una plantilla mejorada y la unión entre directica, afición y equipo

Andrés Villagarcía / Javier Pardo.

Miguel, lo primero, ¿cómo estás, ya recuperado de lo vivido en Las Rozas?

Recuperado de lo vivido en las Rozas, no. Fueron muchos momentos de creer estar solo, de pensar, de recordar momentos, de valorar posibles fallos y aciertos que se tuvieron ese día y con la sensación de haber fallado. Las semanas después, la gente te daba la enhorabuena y era un contraste emocional tremendo al tener la sensación de haber fallado a tanta gente.

Aunque poca gente lo sabe, volví al estadio de Las Rozas, estuve primero en el campo. En el silencio de aquel día, con todo vacío, veía a mi gente. Quería cerrar el círculo pero no lo conseguí. La verdad es que es una cicatriz abierta que nos tiene que valer para la motivación. Solo los que hayan vivido algo similar o esa sensación de fallo pueden entenderlo. Para nosotros era una ocasión única y cuando teníamos todo para rematar, fallamos.

¿Cómo viviste todo el play-off?

Le tenía mucho miedo al último partido frente a Diocesanos. Una vez pasado este, yo sabía que el Almazán no era el peor rival posible futbolísticamente hablando. Luego, el factor de jugar en su campo era algo que teníamos que poner a nuestro favor para que ellos se vieran presionados. La semifinal ante el Mirandés la vi perdida en el descanso, pero el equipo tenía carácter ganador y lo conseguimos. Fueron situaciones límite como las que veníamos viviendo unos meses antes. El equipo estaba acostumbrado a vivir con ese hambre y lo sacamos adelante

La final contra Utrera estaba muy estudiada, sabíamos cómo era el equipo contrario, cómo nos podían hacer daño, cómo debíamos empezar y terminar, fue un ejercicio de casi 14 horas de trabajo recibiendo ayuda de todos los sitios. El equipo estaba increíble, llegamos a Madrid y la gente nos hizo sentir un equipo profesional. En la charla vi al equipo motivado e hicimos un buen calentamiento, pero tuvimos el mazazo del primer minuto. Aun así, las buenas sensaciones nos hicieron reponernos, tuvimos ocasiones para empatar y el partido estaba donde nosotros queríamos, ellos no conseguían enlazar y podíamos tener nuestra ocasión en cualquier momento. Llegamos a la prórroga con uno más y otro gol en el primer minuto fue terrible, aunque yo confiaba en que un gol antes del descanso nos daría el ascenso. Al final, había mucha tensión y el equipo llegaba cansado. Lo intentamos hasta el último segundo del último minuto del último partido y en la prórroga. Puedo decir que lo dimos todo, pero Utrera nos ganó en experiencia.

¿Qué valoración haces de la temporada pasada, desde el comienzo hasta el final?

Si nos elimina el Almazán en el play-off, le pondría un 9, pero una vez llegado a la final no puedo ponerle ni un sobresaliente. Lo hemos tenido todo y hemos intentado dar el doscientos por cien, pero hemos fallado. Llegué a un equipo que venía de una filialidad con el Valladolid y había que hacer una plantilla nueva, con un cuerpo técnico nuevo. Además, nos habían firmado tarde y sabíamos que no habíamos sido la primera opción como cuerpo técnico. El hecho de comenzar tan bien nos hizo coger confianza, y al final ha sido una temporada en la que hemos llegado hasta el final a punto de ascender. Hemos ganado muchos partidos, pero no ha sido una temporada de disfrutar. Al ganar veías la clasificación y no tenías nunca un punto de margen sino un punto que recortar. He tenido que tomar decisiones impopulares y que se podían volver en mi contra, pero que siempre he buscado lo mejor para el equipo. Siempre he seguido con la idea de trabajo y con la ayuda de Jorge y César para llevar al equipo a lo más alto. La temporada ha sido tan buena como difícil. Y el final, con mucha decepción.

¿Han sido difíciles las negociaciones para renovar por el Atlético Tordesillas?

Han sido raras. El proceso electoral supongo que lo ha ralentizado todo, por eso hemos tardado mucho en renovar y eso también desgasta. Difíciles no, porque en cuanto el club tomó la decisión de sentarse a hablar con nosotros, la negociación duró un minuto. Sí que es verdad que en esas finales del play-off, con 16 equipos que había, 12 entrenadores ya estaban renovados. Sentí envidia sana porque nos hubiera gustado que el club hubiera apostado pasara lo que pasara ese día por nosotros. Ahora mismo tenemos toda la confianza del club y la negociación como tal no duró nada, todos queríamos estar.

¿Con qué personas vas a contar para esta nueva campaña en el cuerpo técnico, sobre todo de segundo entrenador, conocida ya la salida de Jorge Marchena?

La salida de Jorge es importante porque ya teníamos una forma de trabajar, sobre todo en partidos. Muchas veces también es necesario el poli bueno en un vestuario y es difícil encontrar un sustituto. Hemos buscado un perfil de entrenador nacional, que tuviera tiempo suficiente para poder dedicar al equipo, analizar rivales para entrar en ese sistema de trabajo que a mí me gusta. Al final, hemos contado con Jaime. Ya ha trabajado conmigo y tiene mucha ilusión en el proyecto. Los preparadores físicos, los fisios, Óscar y Javi siguen aquí esta temporada. Entre todos intentaremos que la plantilla sienta que no le falta de nada y lo más atendidos posible.

¿Cuál será el objetivo para esta nueva temporada?

El objetivo es seguir con la identidad de equipo que nosotros tenemos. Si la temporada pasada fue histórica, es precisamente porque no se consigue todos los años. Ahora bien, estamos en una corriente que tenemos que intentar aprovechar. Eso sí, ya no somos la sorpresa, en todos los campos nos van a esperar como ese equipo que llegó a final de play off. Seguramente nos va a costar, el objetivo es estar el por encima de la mitad de tabla y llegar a esas últimas jornadas con opciones de volver a fase de promoción y asentarnos como un equipo candidato a estar siempre en puestos altos. Una vez que consigamos eso, no debemos renunciar a nada, ya hemos demostrado que sabemos jugar al límite y que la plantilla está preparada para ello. En principio tendremos los pies en el suelo para afianzar al equipo como uno de los “gallos” y llegar a final de temporada con ganas de ilusionarnos y volver a ilusionar a nuestra gente.

¿Cómo ha sido la primera toma de contacto con la plantilla?

Ha sido una toma de contacto muy buena para todos los jugadores y para toda la plantilla que estaba disponible. El equipo plasmó que la idea está asimilada y que tenemos una actitud muy buena. La gente que ha venido tiene mucha ilusión y ahora toca sumar. El equipo que terminó la temporada pasada, era un equipo muy difícil de ganar, y ahora mismo los nombres nuevos tienen que intentar alcanzar el máximo nivel individual para que el colectivo pueda crecer. La identidad de equipo la tenemos, ahora hay que ensamblar eso y conseguir esa competencia sana dentro del equipo para que suba el nivel.

¿Cómo valoras las salidas de hombres importantes como Ayllón, Campos, Joni, entre otros?

Todos ellos y Yuste son jugadores que sumaron muchísimos minutos e hicieron una temporada muy buena. Hay que valorar sus salidas como un premio para ellos y un espejo donde mirarse para los jóvenes que vienen y que buscan seguir escalando en el fútbol.

¿Qué te parecen los fichajes y qué van a aportar al equipo?

Los fichajes vienen con mucha experiencia. En el caso de Raúl Calvo, de meter muchos goles. A Álvaro Mongil le conozco desde juveniles y sé que es un jugador que se va a adaptar muy bien a nuestro juego. Luego vienen chavales con mucha ilusión como Unai, Samu, o Popi. Si comparas la plantilla de este año con la del pasado, es un plantilla mucho mejor. Ahora tenemos que asumir la competencia que habrá, asumir que en el medio del campo no todos podrán jugar y que todos los que quieran jugar tendrán que estar a un nivel muy alto. Los fichajes suben el nivel de la plantilla y hemos hecho unas incorporaciones mejores que el año pasado.

Fotografía: Henar García.