Los nadadores tordesillanos han completado un reto que tenían marcado desde 2020, cruzar el estrecho de Gibraltar a nado. Esta hazaña además tuvo un fin solidario a favor de la asociación ‘Héroes hasta la médula’

Más de 15 kilómetros de distancia en cinco horas, continuas corrientes marinas, encuentros con cetáceos e incluso lesiones en medio del mar. Estos son algunos de los rasgos distintivos de este paso a nado desde Tarifa a Marruecos de los hermanos tordesillanos. Carlos Pérez-Campos (Tordesillas, 1988) y Marcos Pérez-Campos (Tordesillas, 1985), junto con otros dos compañeros del Club Natación Torrijos, completaron esta hazaña el pasado 6 de agosto. Además, el reto tenía un fin solidario para completar el desafío: concienciar de que donar sangre y medula salva vidas; y visibilizar la enfermedad de la ELA.

El origen de embarcarse en este tipo de empezó hace muchos años con travesías “cortas”. Sin embargo, ahora han aumentado la distancia hasta los 15K o incluso más, ya que Carlos ha completado travesías de más de 20K. En el caso del Estrecho, llegaron a Punta Cires, Marruecos, a las 12:20 horas, tras 5 horas y 9 minutos nadando.

Para enfrentar estos retos, los hermanos cuentan con la compañía de diversos compañeros. En esta ocasión con Juan Alberto Martin-Moyano, de Ciudad Real, y Chema López Sánchez, de Madrid. Este último, además, fue quien animó al grupo a dar visibilidad a ‘Héroes hasta la médula’. “No dudamos ni un momento en sumarnos a la iniciativa”, señalan los nadadores. Cruzar el estrecho era una de las cuentas pendientes del dúo para comenzar el Ocean´s Seven. Este desafío consiste en cruzar a nado el Canal de la Mancha, el Canal de Catalina, el Estrecho de Tsugaru y el Estrecho de Gibraltar. “Junto a la Batalla de Rande o la Vuelta al Hacho, es una de las pruebas más exigentes que hemos realizado hasta la fecha”, añaden los tordesillanos.

En 2020 ambos hermanos ya habían intentado completar este desafío. Sin embargo, pese a haber recaudado 1.055 euros para la asociación Pyfano, el reto se suspendió por el Covid. El año pasado fue el Gobierno marroquí quien les denegó los permisos para entrar en el país. Pero finalmente, este ha sido el año de los Pérez-Campos. Una de las grandes singularidades de la dupla de Tordesillas es su forma de entrenar para rendir en aguas abiertas. Un reto a mayores teniendo en cuenta que ambos viven a casi 200 kilómetros de la playa más cercana. “Durante el invierno piscina y trabajo en seco, a partir de primavera incluimos nado en aguas abiertas, primero en el río y en embalses de la comunidad y posteriormente nos escapamos siempre que podemos a nadar en el mar”, apostillan. Uno de los episodios más anecdóticos del transcurso fue el encuentro con dos calderones. Es decir, una especie de ballena de las más grandes que se pueden encontrar en el Mediterráneo. Otro de los momentos a destacar para los nadadores es poder ver el amanecer mientras nadaban.

Aunque el recorrido fue increíble, el cuarteto tuvo momentos de flaqueza. “Nos tiramos al agua sin saber si íbamos a poder terminar el cruce debido a las corrientes que había en ese momento. Además, uno de nuestros compañeros se lesionó el hombro y por poco tuvo que abandonar”, recuerdan los hermanos. Llegar a Marruecos supuso un triunfo para ellos lleno de alegría y satisfacción: “Ha sido una experiencia increíble. Unir Europa y África a nado es algo que para cualquier nadador es único, pero por las circunstancias de nuestro cruce ha sido más especial”.