Tuvo que ser trasladado al Hospital Santa Bárbara de Soria donde se le realizó un TAC y se descartaron lesiones graves tras un fuerte golpe en la cabeza

Informa: Andrés Villagarcía Sanz

Sergio García, guardameta del Atlético Tordesillas,  salió del campo de La Arboleda encima de una camilla de masajes, tapado con una manta y tras quince minutos tumbado sobre el césped, tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza al golpearse con el palo al intentar evitar el segundo gol del Almazán y fue trasladado posteriormente en ambulancia al Hospital Santa Bárbara de la capital soriana.

En un principio pareció más grave de lo que finalmente fue. Fue él mismo el que se volvió a sentar sobre el campo al notar mareos tras el golpe, pero los minutos iban pasando y el portero seguía tumbado sobre el terreno de juego. Todo hacía pensar que volvía a quejarse del hombro derecho, ya que un par de minutos antes había sido atendido por una mala caída al realizar otra gran parada en su gran partido ante el Almazán, pero la tardanza en la asistencía médica hacía presagiar que no era así.

Incluso, saltaron de la grada dos aficionados médicos que estaban presenciando el partido, Ana Tabernero y Narciso J. Ibáñez, que atendieron al jugador hasta que fue trasladado al hospital. Una acción que agradecieron en redes sociales tanto el portero rojiblanco como el club, al igual que el jugador del Almazán Culebras, quien tras el partido fue a visitar a Sergio al hospital en representación del equipo soriano.

Quince minutos de nerviosismo hasta que Sergio fue sacado del terreno de juego encima de una camilla de masajes, momento en el que llegó la ambulancia, que no se encontraba en el estadio en el momento del golpe. El jugador fue evacuado por precaución hasta el Hospital de Santa Bárbara de Soria, donde se le realizó un TAC que descartó lesiones más graves. Hasta allí se desplazaron el segundo entrenador rojiblanco, Antonio Ruiz, y su compañero Juanmi, que regresaron con el portero a Valladolid tras ser dado de alta sobre las diez de la noche. El jugador salió del hospital con un collarín como medida de precaución que tendrá que llevar durante las primeras horas después del golpe.

Un duro varapalo para el guardameta rojiblanco, que había vuelto a la titularidad tras recuperarse de otra lesión que le tuvo apartado varias semanas antes del parón de Navidad y que seguro pensará ya en regresar cuanto antes a colocarse bajo los palos.

Fotografía: Atlético Tordesillas