La quinta generación de la familia Rodríguez Bragado llegó a Tordesillas hace unos sesenta años para ubicar su taller en la Calle San Antón. Por él han pasado, entre otros, el actor Adrien Brody, el torero José Tomás o el cancerbero Zubizarreta

Lejos de procesos mecanizados marcados por la tendencia modernista del mercado, hay quien sigue apostando por la calidad y por un producto artesanal. En Tordesillas, se localiza la quinta generación de guarnicioneros, marroquineros y zapateros más importante de España. Entrar en su taller de la Calle San Antón, planteado sobre una casa castellana de entramado de piedra anterior al año 1500, supone retrotraerse al pasado. Su única modernidad, un TPV, elemento que sirve a estos tres hermanos, Manuel, Vitor e Inda Rodríguez Bragado, para “modernizar” una profesión, la del artesano, que cada vez tiene más difícil encontrar un relevo generacional.

De padres y abuelos zapateros, estos tres hermanos elaboran piezas de calzado a la antigua usanza, donde controlan todo el proceso de creación de un zapato, desde la piel al encerado final con sus cremas propias naturales. “Al ser todo un proceso tan artesanal, se nos juntan las temporadas de invierno con las de verano, ya que contamos con pedidos todos los días”, apunta Manuel, el mayor de la saga.

Trabajan con pieles “de la zona”, más en concreto de la localidad palentina de Villarramiel. Se trata de un género natural, con un curtido vegetal sin nada de cromo, que guarda la mejor calidad para los clientes. Reconocen que el paso de los años y las nuevas tendencias ha llevado a que hayan tenido que ampliar su oferta de colores, ya que el que viene a comprar ahora “es más sibarita”.

Pasar por el taller de los Hermanos Rodríguez Bragado es también sentirse en una pequeña exposición, donde cuelgan fotos de gran parte de las figuras del toreo o personajes que han disfrutado de la destreza de estos tordesillanos. Entre sus clientes, destaca especialmente Adrien Brody, actor de ‘El Pianista’ o de ‘Manolete’, quien vino de la mano de Rivera Ordoñez. Entre los toreros famosos a los que han calzado está José Tomás, el piloto Carlos Sainz o el ex guardameta Zubizarreta. Entre el elenco político, destaca Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura.

A nivel anecdótico, cuentan cómo entre su clientela “fetiche” ha estado el Real Madrid C.F. “Nos encargaron, con motivo del sesenta aniversario de la llegada de Di Stéfano, 500 réplicas de sus botas, que fueron entregadas a diferentes personalidades, y nos consta que entre ellos las recibieron el ex presidente del gobierno Mariano Rajoy o el tenista Rafael Nadal”.

Su especialidad es la bota campera, sobre todo por la complejidad del proceso de elaboración, donde reconocen que lo importante para un buen calzado es “la medida y la piel con la que se elabora. En el mundo igual hay tres o cuatro talleres como nosotros, pero que no pueden competir con nuestros precios”, señalan. Precios que varían entre los 180 euros a los 130 para un buen calzado a medida.

En un mundo monopolizado por las redes sociales y la venta por Internet, esto ha obligado a estos tres artesanos a ponerse a disposición de su clientela a golpe de click. Por ello crearon hace unos años una página web, donde se recoge su teléfono e información de interés sobre su trabajo. “Es verdad que mucha gente nos conoce de viva voz, pero ahora a través de Internet nos buscan, nos llaman, vienen a que les midamos y les hacemos el zapato que quieren. Lo bueno es que tenemos clientes tanto propios de Tordesillas como de fuera de España”.

El hecho de que la saga de artesanos zapateros continúe con una sexta generación es hoy por hoy una incógnita. Tanto Manuel como Inda tienen hijos, pero el trabajo de la artesanía “debe mamarse” desde muy pequeños.